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INFOEDUCA – EDUCACIÓN CONTRA LA DESINFORMACIÓN INFOEDUCA.org es un portal web enfocado en la lucha contra la desinformación a través de la formación…
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INFOEDUCA – EDUCACIÓN CONTRA LA DESINFORMACIÓN

INFOEDUCA.org es un portal web enfocado en la lucha contra la desinformación a través de la formación y la alfabetización digital de las personas.

Dirigido a tres rangos de edad diferentes, infantil, juvenil y adulto, INFOEDUCA pretende enseñar a los usuarios a detectar, identificar y protegerse de todo tipo de desinformación, bulos y noticias falsas, y a practicar un uso responsable de las tecnologías y la información que nos rodea. No se trata de un portal de verificación de noticias (fact-checkers), sino que este portal más bien tiene una finalidad educativa.

El objetivo es concienciar a todas las personas acerca de esta grave problemática social, para así poder reducir la difusión de información falsa o malintencionada, y mitigar los daños que la desinformación provoca en la sociedad.

Vídeo de presentación del proyecto:

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El portal INFOEDUCA.org está dividido en 3 secciones principales.

1 – Sección interactiva en la que a través de diferentes pruebas y juegos clasificados según rango de edad el usuario ejercita su pensamiento crítico para finalmente encontrar errores, informaciones falsas y fallos, en la información recibida. El objetivo final en estas pruebas es el aprendizaje en la detección e identificación de todo tipo de desinformación.

2 – Página(s) con breves artículos explicativos sobre la desinformación, sus orígenes y motivos y sus consecuencias, para conocer mejor cómo nos afecta este problema a toda la sociedad 

3 – Sección con consejos de actuación en la que se propone una metodología para actuar frente a casos de desinformación. Esta metodología consiste principalmente en 3 actuaciones principales para detectar casos de desinformación:

  • Comprobar la fuente de la información recibida
  • Contrastar esa misma información con otras fuentes (creando así una opinión propia)
  • Utilizar otras herramientas de verificación existentes.
    • Posteriormente, denunciar el caso de desinformación (si realmente se trata de información falsa)

Además de estas tres secciones principales, se incluye en el portal una sección adicional con enlaces a sitios de interés sobre el tratamiento de información, como Fact-Checkers, sitios web de diferentes organismos oficiales y entidades relacionadas con el tema, o sitios en los que se puede denunciar estos casos.

Los wireframes adjuntos de INFOEDUCA.org muestran diferentes páginas del portal web

Créditos imágenes utilizadas en diseños de wireframes y póster

 

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ABSTRACT La actual era de la información en la que vivimos y el rápido desarrollo de la tecnología digital, han permitido que…
ABSTRACT La actual era de la información en la que vivimos y el rápido desarrollo de la tecnología digital,…

ABSTRACT

La actual era de la información en la que vivimos y el rápido desarrollo de la tecnología digital, han permitido que hoy en día se creen más noticias que nunca, a mayor velocidad, y se difundan mucho más rápidamente que hace tan solo unos pocos años. Las personas, estamos sometidas constantemente a un exceso de información de todo tipo, que en ocasiones puede resultar no veraz, manipulada o creada a propósito con unos objetivos concretos. Es lo que conocemos como desinformación.

Según el manual Periodismo,” fake news” y desinformación, publicado por UNESCO en 2018, la desinformación es un acto intencionado de confundir y manipular a las personas mediante información deshonesta. Así pues cualquier desinformación tiene siempre dos características, intencionalidad y no veracidad. Son informaciones cuyo origen es muy diverso, partidos políticos de diferentes ideologías, gobiernos, instituciones, empresas, medios de comunicación o simplemente personas que pretenden obtener un beneficio concreto transmitiendo dicha información al receptor.

La desinformación existe en diferentes formas, imágenes o vídeos modificados, suplantación de identidad, o las conocidas como “fake news”, informaciones con contenido falso o manipulado, y constituye un grave problema social ya que su detección y verificación resulta en ocasiones muy compleja. Además, el auge de las redes sociales, y la falta de educación en un uso correcto de las tecnologías, especialmente entre los más jóvenes, hace que su difusión sea muy rápida y difícil de controlar.

Este artículo pretende buscar el origen y los motivos de la desinformación que nos rodea, para así conocer las graves consecuencias que tiene para las personas individualmente y para la sociedad en general.

 

ÍNDICE

1 – Introducción
1.1 – Desinformación: ¿Qué es y por qué se hace?
1.2 – Contexto histórico y posverdad
2 – Origen de informaciones manipuladas y motivaciones
2.1 – Partidos políticos. Beneficio electoral
2.2 – Ideologías. Mensaje propio
2.2 – Gobiernos. Poder y autoridad. Motivos estratégicos y militares
2.3 – Medios de comunicación. Control de información
2.4 – Empresas. Motivos económicos y prestigio
2.5 – Personas. Comisión de delitos, etc
3 – Formas de difusión
3.1 – Difusión en medios de comunicación
3.2 – Internet y RRSS
3.3 – El problema de la retroalimentación
4 – Consecuencias
5 – Conclusiones

 

imagen de portada: fake_news.jpg – https://commons.wikimedia.org/wiki/File:FAKE_NEWS.png – GDJ, CC0, via Wikimedia Commons

 

INTRODUCCIÓN

La necesidad de comunicación con los demás a lo largo de toda la historia ha llevado a la sociedad a realizar diversos descubrimientos y a desarrollar numerosas invenciones que faciliten esta tarea. Desde el desarrollo de la imprenta de Gutenberg en el S XV, pasando por el telégrafo, teléfono o la radio y televisión durante los siglos XIX y XX, hasta llegar a la actual era de la información, las comunicaciones siempre han estado en constante evolución. Dicha evolución señala la gran importancia que la sociedad da a la información en general, de hecho, la información es conocimiento, y esto es un aspecto clave en el desarrollo de las personas.

Desde un punto de vista algo menos técnico, es evidente que disponer de información o tener ciertos conocimientos sobre alguna cuestión es estar en ventaja sobre quien no los tiene, lo cual nos lleva a la frase  “la información es poder”. Saber obtenerla, verificarla, manejarla y distribuirla correctamente es fundamental para el buen progreso de la sociedad.

La constitución española reconoce en su artículo 20 a) el derecho  “A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción “  y en su artículo 20 d) “A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión…”. Es lo que conocemos como libertad de expresión y libertad de información. (España, Senado, s.f) Derechos que, lamentablemente, en muchas ocasiones entran en conflicto debido a informaciones no veraces, creadas, manipuladas y también distribuidas por diferentes actores con unos intereses concretos, que habitualmente son causar daño a la gente, influir en sus opiniones u obtener algún beneficio. Esto es lo que se conoce como desinformación. 

 

¿QUÉ ES DESINFORMAR? ¿POR QUÉ SE HACE?

Según el manual Periodismo,” fake news” y desinformación, publicado por UNESCO en 2018, la desinformación es un acto intencionado de confundir y manipular a las personas mediante información deshonesta. (Ireton, C., Posetti, J. 2020). Así pues cualquier desinformación y cualquier noticia falsa tiene siempre dos características, intencionalidad y no veracidad

No debemos mezclar desinformación, que es un concepto muy genérico, con las habituales ‘fake news’ o noticias falsas, que son sólo un caso concreto de desinformación. El hecho de prescindir intencionadamente de dar información relevante en una noticia real, también se puede considerar desinformar.

Por otra parte tenemos la información errónea [misinformation, en inglés], que es información engañosa, pero que no ha sido creada con una intención manipuladora. Ambas son informaciones falsas, pero la desinformación es mucho más peligrosa para la sociedad, ya que está creada de manera premeditada y su difusión está lo suficientemente organizada para conseguir el objetivo que busca.

En cualquier caso, no es el objetivo de este artículo definir y estudiar todas y cada una de las clases de la desinformación que nos rodea, sino tratar de analizar brevemente este problema social en su conjunto para conocer mejor las consecuencias que tiene para las personas y la sociedad.

 

CONTEXTO HISTÓRICO Y POSVERDAD

Desinformación y posverdad no son conceptos nuevos aunque pueda parecer que sí lo son. A lo largo de la historia son muchos los actores que han recurrido al uso de la desinformación y de la propaganda para conseguir sus objetivos. (Posetti, J., Matthews, A. 2018) Veamos algunos ejemplos: 

  • Ya en época romana, Octavio grabó en monedas una serie de frases con intención de desprestigiar a Marco Antonio. Estas primeras ‘noticias falsas’ permitieron a Octavio convertirse en Augusto, primer emperador romano.
  • La propaganda británica durante la primera guerra mundial describiendo la crueldad alemana hacia soldados ingleses, tenía la clara intención de generar sentimiento nacionalista y patriótico entre la población inglesa y a la vez crear odio hacia el enemigo alemán. 
  • La enorme campaña de propaganda que Hitler realizó en contra de los judíos, caló tanto entre la población alemana, que la gran mayoría apoyó sin dudarlo las atrocidades nazis del holocausto.
  • La presidencia de G.W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 fue un claro ejemplo de manipulación de información. Una de las razones que esgrimió EEUU para declarar la guerra a Iraq, además de las propias informaciones falsas y propaganda que entonces difundía el gobierno estadounidense, fueron las “armas de destrucción masiva” que estaban en poder del país árabe, según una serie de artículos publicados por The New York Times, y que el propio periódico daba como un hecho verídico. Finalmente estas informaciones resultaron no ser reales, pero a la población estadounidense que clamaba venganza por aquellos atentados, sólo había que darles una excusa para que aprobaran la guerra. 

Esta apelación a las creencias y emociones de la gente para darle la información que quieren oír, pero haciéndolo desde un punto de vista de una ideología o creencia específica, en vez de ofrecerles una narración objetiva de un hecho concreto es lo que se conoce como posverdad. Las campañas de propaganda y desinformación en la era de la posverdad se apoyan habitualmente en la falta de criterio de la gente para reconocer la veracidad o credibilidad de la información que recibe. (Olmo y Romero, J.A., 2019)

El problema de la desinformación se agrava especialmente con la llegada de las TIC y el desarrollo de internet y las redes sociales en el siglo XXI, que permiten una rápida difusión de la información que recibimos. Esta situación unida a la falta de una educación en un correcto uso de las tecnologías por parte de las personas es la combinación perfecta para que todo tipo de desinformación se propague sin control por todo el mundo.

 

ORIGEN Y MOTIVOS

Hemos nombrado sólo algunos ejemplos de desinformación a lo largo de la historia, y que podemos encontrar de muy diferentes tipos; bulos y noticias falsas, información manipulada, imágenes y vídeos creados con tecnologías como inteligencia artificial o suplantaciones de identidad son algunos ejemplos, pero, sin entrar en detalles de cada uno de ellos, aquí se plantean unas cuestiones importantes: ¿Quién origina la desinformación? Y sobre todo, ¿Cuáles son sus motivos?. Los siguientes ejemplos muestran que la creación de desinformación proviene de numerosas fuentes y sus motivos son muy diversos, siendo principalmente éstos, ideológicos, políticos, militares o económicos, según quién sea el creador de la desinformación. Sin embargo, todos estos motivos tienen como objetivo principal obtener algún beneficio propio o causar daño al adversario. 

PARTIDOS POLÍTICOS

Es habitual sobre todo en campañas electorales que las diferentes formaciones políticas intenten desprestigiar a los adversarios con todo tipo de información manipulada o tratada desde un punto de vista en concreto. El objetivo no es otro que conseguir votos. La misma estrategia se sigue, lamentablemente, a lo largo de las legislaturas. Se difunden informaciones que en la mayoría de ocasiones, lejos de ser veraces, intentan causar el mayor daño posible al contrincante y además consiguen en muchos casos influir en gran medida en la opinión de la ciudadanía, obteniendo así cierto beneficio político.

IDEOLOGÍAS

Diferentes tipos de ideologías y movimientos sociales también suelen hacer uso de desinformación para difundir sus mensajes y sus ideales entre la población. En ocasiones, algunos de estos movimientos incluso pueden guardar cierta relación con algunos partidos políticos, como los extremismos de izquierda y de derecha que a través de noticias falsas, manipuladas y todo tipo de desinformaciones buscan influir en la opinión pública y generar aversión hacia el contrario. 

GOBIERNOS 

Los gobiernos de los estados utilizan todo tipo de tácticas propagandísticas y de desinformación a través de diferentes medios para conseguir sus objetivos estratégicos, militares y políticos. En muchos casos suelen tener gran control sobre los medios de comunicación de titularidad pública y en muchas ocasiones incluso sobre otros medios privados. Como ejemplo, la guerra informativa durante los últimos años entre el gobierno ruso y el ucraniano arroja informaciones totalmente diferentes sobre la autoría de los ataques sufridos por la población civil o los avances conseguidos por cada uno de los bandos.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Antes de difundir cualquier información que recibimos, todos deberíamos contrastar y verificarla. En los medios de comunicación de masas, estas tareas cobran aún mayor importancia si cabe, debido a la gran audiencia que alcanzan. 

Por una parte, de manera individual, es obligación de todo periodista comprobar la veracidad de la información y asegurar la fiabilidad de sus fuentes, de lo contrario pueden perder toda credibilidad. En ocasiones la premura por ser el primero en dar una noticia antes que la competencia, puede llevar al periodista a cometer errores en su actuación como no comprobar la veracidad de los datos que recoge para componer su relato o no recabar toda la información necesaria omitiendo finalmente algún hecho relevante.

Por otra parte, como grupo, la línea editorial o la dirección de un medio de comunicación, sobre todo en grupos privados, en ocasiones puede inclinarse hacia una determinada ideología o afiliación política, de manera que las informaciones que este grupo difunde pueden tener un marcado carácter ideológico o político. El objetivo en este caso, además de ganar audiencia,  es sobre todo influir en la opinión pública en beneficio de dicha ideología o partido político.

En este punto, a modo de ejemplo recordemos las informaciones ofrecidas por TVE tras los atentados de Atocha de 2004 justo una semana antes de las elecciones. TVE a instancias de una dirección de informativos controlada por el gobierno central, se esforzaba en acusar de los atentados a la banda terrorista ETA, cuando finalmente se demostró que habían sido ideados y perpetrados por el terrorismo islamista. La intención de los atentados en plena campaña electoral era provocar un cambio político en el país debido a la entrada de España en la guerra de Irak. Resultado, la población salió en masa a la calle exigiendo respuestas y la verdad por parte del gobierno y de TVE. Aquella campaña de desinformación no obtuvo el resultado esperado y finalmente hubo un cambio político en el país. Aquellos días marcaron un punto de inflexión en la credibilidad de la población hacia las informaciones de los medios de comunicación públicos además de causar posteriormente la destitución de la dirección de informativos del ente público.

EMPRESAS

No suele ser habitual, o al menos, la gente de a pie no nos damos cuenta tan fácilmente, de la desinformación que circula por el entorno empresarial. La competencia desleal que realizan algunas empresas difundiendo información falsa sobre sus competidores puede dañar gravemente la reputación de éstos y por lo tanto sus ventas. 

Es común encontrarnos con bulos sobre alimentos contaminados de marcas concretas, informaciones que finalmente resultan ser falsas, pero han conseguido su objetivo que es desprestigiar la marca y causar daño a la competencia, o la publicación de noticias falsas sobre tratamientos médicos novedosos que pueden hacer crecer las ventas de una compañía farmacéutica. Desinformación que puede ser originada incluso en los propios mercados financieros con la intención de alterar la cotización en bolsa de las empresas, pudiendo así actuar con compras y ventas de acciones de manera deshonesta. (Emprendedores, 2021)

PERSONAS

Mucha gente de manera individual es generadora de desinformación. Ya sea por motivos personales, publicar noticias falsas sobre otros, o querer transmitir sus ideas y opiniones, intentando convencer a aquellos que le rodean. Habitualmente suelen hacerlo a través de las redes sociales que es la forma más rápida de llegar al círculo cercano, y potencialmente a mucha más gente. 

En muchas ocasiones nos encontramos con suplantaciones de identidad, lo que se conoce como phishing,  que en definitiva es un tipo de información falsa cuyo objetivo es meramente delictivo; estafas, robo de datos, etc.

 

FORMAS DE DIFUSIÓN

DIFUSIÓN EN MEDIOS DE COMUNICACIÓN

La pandemia del covid, la situación política, y estos últimos días la tragedia provocada por la DANA, son los temas que más contenido falso han generado. La mayoría de este contenido ha sido distribuido en redes sociales, aunque una gran parte también ha aparecido en medios de comunicación generalistas, sobre todo a que en determinadas situaciones de emergencias y catástrofes, es muy difícil obtener información veraz y de calidad. Aún así la mayoría de la población española considera los medios de comunicación tradicionales, televisión, prensa escrita y radio, como los que difunden información más veraz y contrastada, frente a otros medios digitales como redes sociales o mensajería instantánea. (UTECA y Universidad de Navarra, 2022)

Por otra parte, la falta de confianza hacia el sistema político en España ha generado en los últimos años que las personas pierdan también confianza en los medios de comunicación, sobre todo en los públicos, que finalmente son quienes difunden estas informaciones institucionales ya que “representan” al gobierno. Por ello, tienden a informarse a través de redes sociales, sobre todo de su círculo más cercano, informaciones éstas que en muchos casos son de dudosa credibilidad.

DIFUSIÓN EN REDES SOCIALES

La tecnología digital, el desarrollo de internet y, sobre todo, las redes sociales han propiciado que la creación de contenidos y la velocidad de propagación de la desinformación que nos rodea haya aumentado de manera exponencial. 

El uso incorrecto de estas redes sociales, especialmente por la población más joven, escasamente formada en un correcto pensamiento crítico, sin contrastar ni verificar las informaciones que se comparten, o bien a sabiendas de que dichas informaciones son falsas, constituye uno de los principales problemas de la difusión de desinformación.

Las redes sociales son un medio de comunicación en el que NO EXISTE UN FILTRO que pueda comprobar la veracidad de una información y la fiabilidad de su origen. Están abiertas a la creación de información por parte de todo el mundo y para que pueda ser leída por todo el mundo y no tienen ningún tipo de control o revisión editorial. Esto es lo que las hace especialmente peligrosas para la difusión de bulos, noticias falsas y cualquier tipo de desinformación en general.

EL PROBLEMA DE LA RETROALIMENTACIÓN

El problema se agrava especialmente en estas las redes sociales debido a dos factores principalmente:

  • Los propios algoritmos de recomendaciones de las redes sociales proponen al lector noticias similares a la que en ese momento está leyendo, de la misma manera que al hacer compras de productos en una tienda online, ésta ofrece productos similares. Esto suele guiar al lector de una noticia falsa a leer otra del mismo tema, o de cualquier desinformación a otra similar, tal como comenta Danah Boyd en su ponencia «The fragmentation of truth» en 2019. (Detroit PBS, 2019)
  • Los usuarios comparten la desinformación que reciben la mayoría de veces sin contrastar ni comprobar su veracidad. Esto suele hacerse habitualmente en sistemas de mensajería instantánea y en círculos sociales más cercanos, es decir, se comparte desinformación entre los amigos, que a su vez vuelven a compartirla empeorando así el problema.

 

CONSECUENCIAS PERSONALES Y SOCIALES 

Es evidente que las consecuencias de sufrir desinformación son muy amplias, muy graves y nos afectan a todos, ya sean personas, empresas, instituciones, etc. Cualquier persona expuesta a informaciones incorrectas creará sus propias opiniones, tomará decisiones y actuará muy probablemente de manera errónea con todos los problemas que ello puede crear en sus relaciones sociales, en un entorno laboral o en su vida privada. Además los más jóvenes son más influenciables en este aspecto, y el estar sometidos a desinformación a edades tempranas puede ser muy peligroso para su desarrollo personal posteriormente en edades adultas.

La confianza de los individuos en medios de comunicación, instituciones y en representantes políticos se está viendo cada vez más mermada debido a la enorme cantidad de bulos y noticias falsas que circulan en dichos ámbitos. Todos ellos tienen una gran responsabilidad frente a este problema.

Otra de las consecuencias de la gran cantidad de bulos y noticias falsas a las que estamos sometidos es que esta desinformación es utilizada en muchos casos para fomentar odio hacia determinados colectivos sociales lo que pone en un enorme riesgo la seguridad de todos y agrava especialmente otros problemas sociales como el racismo, la exclusión social o el cambio climático entre muchos otros.

 

CONCLUSIONES 

Como hemos visto el uso de desinformación no es una cosa nueva, pero se ha agravado especialmente en las últimas décadas debido a la aparición de numerosos medios de comunicación y al auge de internet y las redes sociales. En los últimos días de la redacción de este artículo, debido a la DANA que ha afectado gravemente a varias localidades de la provincia de Valencia, hemos sido testigos, o todavía lo somos, de numerosas desinformaciones que alertaban sobre el elevado número de víctimas, o que buscan culpables de lo sucedido entre las diferentes administraciones y los representantes políticos. Esto no hace más que agravar la situación y crear un ambiente de crispación y polarización entre la sociedad.

El gobierno español en su Plan de acción por la democracia (España, Gobierno, 2024) plantea una serie de medidas destinadas a la lucha contra la desinformación tanto en publicaciones oficiales de administraciones como en los propios medios de comunicación tanto públicos como privados, con la intención de conseguir una mayor transparencia y veracidad en la difusión de sus informaciones. Esta misma semana, el gobierno australiano ha anunciado que se plantea la prohibición del acceso a redes sociales para los menores de 16 años. Son solo dos ejemplos que están tomando las administraciones en un intento de luchar contra este problema. Problema que, en mi opinión, podría ser reducido en gran medida si todos hacemos un uso correcto TIC.

Ferrán Adell concluye en su artículo Educar con y para lo digital (Adell, F. 2015) con una reflexión sobre la falta de pensamiento relacional y capacidad de análisis y destaca la importancia del conocimiento de las TIC y su entorno, reflexión que comparto sin duda alguna. Esta escasa formación en el uso adecuado de las tecnologías, es precisamente la causa de que la desinformación que nos rodea nos afecte gravemente y sobre todo, se extienda rápidamente entre los usuarios. Saber analizar, contrastar y verificar la información que recibimos desde cualquier fuente es fundamental para estar protegidos ante una problemática social cada vez más creciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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