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Aquí está mi trabajo final sobre la conciliación familiar. Wireframe: https://www.figma.com/proto/ICawS8P4tNG55jsQ1nwAdH/Trello-Mmaqueda?node-id=0-1&t=GZIwS7MlcoDW91ow-1 Más en detalle: Cartel he utilizado el mismo diseño que los…
Aquí está mi trabajo final sobre la conciliación familiar. Wireframe: https://www.figma.com/proto/ICawS8P4tNG55jsQ1nwAdH/Trello-Mmaqueda?node-id=0-1&t=GZIwS7MlcoDW91ow-1 Más en detalle: Cartel he utilizado el mismo…

Aquí está mi trabajo final sobre la conciliación familiar.

Wireframe: https://www.figma.com/proto/ICawS8P4tNG55jsQ1nwAdH/Trello-Mmaqueda?node-id=0-1&t=GZIwS7MlcoDW91ow-1

Más en detalle:

Cartel he utilizado el mismo diseño que los anteriores.

Enlace:

https://www.canva.com/design/DAGR3ELnIls/NTGT8P_6BjZsd8J01v0wMw/view?utm_content=DAGR3ELnIls&utm_campaign=designshare&utm_medium=link2&utm_source=uniquelinks&utlId=h8ba316f29e

Y el video que he hecho usando imágenes y canva:

https://www.canva.com/design/DAGawpvoRkE/av6l0TzGOKJnkxYdOY7fzg/edit?utm_content=DAGawpvoRkE&utm_campaign=designshare&utm_medium=link2&utm_source=sharebutton

¡Una aplicación que sirva para ayudarnos en el día a día y sobre todo en la conciliación familiar!

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PEC2. Análisis y crítica de una problemática social del ámbito digital (II)

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Pec 2: Entrega de la actividad PEC2 …
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DESINFORMACIÓN

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DESINFORMACIÓN

ABSTRACT La actual era de la información en la que vivimos y el rápido desarrollo de la tecnología digital, han permitido que…
ABSTRACT La actual era de la información en la que vivimos y el rápido desarrollo de la tecnología digital,…

ABSTRACT

La actual era de la información en la que vivimos y el rápido desarrollo de la tecnología digital, han permitido que hoy en día se creen más noticias que nunca, a mayor velocidad, y se difundan mucho más rápidamente que hace tan solo unos pocos años. Las personas, estamos sometidas constantemente a un exceso de información de todo tipo, que en ocasiones puede resultar no veraz, manipulada o creada a propósito con unos objetivos concretos. Es lo que conocemos como desinformación.

Según el manual Periodismo,” fake news” y desinformación, publicado por UNESCO en 2018, la desinformación es un acto intencionado de confundir y manipular a las personas mediante información deshonesta. Así pues cualquier desinformación tiene siempre dos características, intencionalidad y no veracidad. Son informaciones cuyo origen es muy diverso, partidos políticos de diferentes ideologías, gobiernos, instituciones, empresas, medios de comunicación o simplemente personas que pretenden obtener un beneficio concreto transmitiendo dicha información al receptor.

La desinformación existe en diferentes formas, imágenes o vídeos modificados, suplantación de identidad, o las conocidas como “fake news”, informaciones con contenido falso o manipulado, y constituye un grave problema social ya que su detección y verificación resulta en ocasiones muy compleja. Además, el auge de las redes sociales, y la falta de educación en un uso correcto de las tecnologías, especialmente entre los más jóvenes, hace que su difusión sea muy rápida y difícil de controlar.

Este artículo pretende buscar el origen y los motivos de la desinformación que nos rodea, para así conocer las graves consecuencias que tiene para las personas individualmente y para la sociedad en general.

 

ÍNDICE

1 – Introducción
1.1 – Desinformación: ¿Qué es y por qué se hace?
1.2 – Contexto histórico y posverdad
2 – Origen de informaciones manipuladas y motivaciones
2.1 – Partidos políticos. Beneficio electoral
2.2 – Ideologías. Mensaje propio
2.2 – Gobiernos. Poder y autoridad. Motivos estratégicos y militares
2.3 – Medios de comunicación. Control de información
2.4 – Empresas. Motivos económicos y prestigio
2.5 – Personas. Comisión de delitos, etc
3 – Formas de difusión
3.1 – Difusión en medios de comunicación
3.2 – Internet y RRSS
3.3 – El problema de la retroalimentación
4 – Consecuencias
5 – Conclusiones

 

imagen de portada: fake_news.jpg – https://commons.wikimedia.org/wiki/File:FAKE_NEWS.png – GDJ, CC0, via Wikimedia Commons

 

INTRODUCCIÓN

La necesidad de comunicación con los demás a lo largo de toda la historia ha llevado a la sociedad a realizar diversos descubrimientos y a desarrollar numerosas invenciones que faciliten esta tarea. Desde el desarrollo de la imprenta de Gutenberg en el S XV, pasando por el telégrafo, teléfono o la radio y televisión durante los siglos XIX y XX, hasta llegar a la actual era de la información, las comunicaciones siempre han estado en constante evolución. Dicha evolución señala la gran importancia que la sociedad da a la información en general, de hecho, la información es conocimiento, y esto es un aspecto clave en el desarrollo de las personas.

Desde un punto de vista algo menos técnico, es evidente que disponer de información o tener ciertos conocimientos sobre alguna cuestión es estar en ventaja sobre quien no los tiene, lo cual nos lleva a la frase  “la información es poder”. Saber obtenerla, verificarla, manejarla y distribuirla correctamente es fundamental para el buen progreso de la sociedad.

La constitución española reconoce en su artículo 20 a) el derecho  “A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción “  y en su artículo 20 d) “A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión…”. Es lo que conocemos como libertad de expresión y libertad de información. (España, Senado, s.f) Derechos que, lamentablemente, en muchas ocasiones entran en conflicto debido a informaciones no veraces, creadas, manipuladas y también distribuidas por diferentes actores con unos intereses concretos, que habitualmente son causar daño a la gente, influir en sus opiniones u obtener algún beneficio. Esto es lo que se conoce como desinformación. 

 

¿QUÉ ES DESINFORMAR? ¿POR QUÉ SE HACE?

Según el manual Periodismo,” fake news” y desinformación, publicado por UNESCO en 2018, la desinformación es un acto intencionado de confundir y manipular a las personas mediante información deshonesta. (Ireton, C., Posetti, J. 2020). Así pues cualquier desinformación y cualquier noticia falsa tiene siempre dos características, intencionalidad y no veracidad

No debemos mezclar desinformación, que es un concepto muy genérico, con las habituales ‘fake news’ o noticias falsas, que son sólo un caso concreto de desinformación. El hecho de prescindir intencionadamente de dar información relevante en una noticia real, también se puede considerar desinformar.

Por otra parte tenemos la información errónea [misinformation, en inglés], que es información engañosa, pero que no ha sido creada con una intención manipuladora. Ambas son informaciones falsas, pero la desinformación es mucho más peligrosa para la sociedad, ya que está creada de manera premeditada y su difusión está lo suficientemente organizada para conseguir el objetivo que busca.

En cualquier caso, no es el objetivo de este artículo definir y estudiar todas y cada una de las clases de la desinformación que nos rodea, sino tratar de analizar brevemente este problema social en su conjunto para conocer mejor las consecuencias que tiene para las personas y la sociedad.

 

CONTEXTO HISTÓRICO Y POSVERDAD

Desinformación y posverdad no son conceptos nuevos aunque pueda parecer que sí lo son. A lo largo de la historia son muchos los actores que han recurrido al uso de la desinformación y de la propaganda para conseguir sus objetivos. (Posetti, J., Matthews, A. 2018) Veamos algunos ejemplos: 

  • Ya en época romana, Octavio grabó en monedas una serie de frases con intención de desprestigiar a Marco Antonio. Estas primeras ‘noticias falsas’ permitieron a Octavio convertirse en Augusto, primer emperador romano.
  • La propaganda británica durante la primera guerra mundial describiendo la crueldad alemana hacia soldados ingleses, tenía la clara intención de generar sentimiento nacionalista y patriótico entre la población inglesa y a la vez crear odio hacia el enemigo alemán. 
  • La enorme campaña de propaganda que Hitler realizó en contra de los judíos, caló tanto entre la población alemana, que la gran mayoría apoyó sin dudarlo las atrocidades nazis del holocausto.
  • La presidencia de G.W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 fue un claro ejemplo de manipulación de información. Una de las razones que esgrimió EEUU para declarar la guerra a Iraq, además de las propias informaciones falsas y propaganda que entonces difundía el gobierno estadounidense, fueron las “armas de destrucción masiva” que estaban en poder del país árabe, según una serie de artículos publicados por The New York Times, y que el propio periódico daba como un hecho verídico. Finalmente estas informaciones resultaron no ser reales, pero a la población estadounidense que clamaba venganza por aquellos atentados, sólo había que darles una excusa para que aprobaran la guerra. 

Esta apelación a las creencias y emociones de la gente para darle la información que quieren oír, pero haciéndolo desde un punto de vista de una ideología o creencia específica, en vez de ofrecerles una narración objetiva de un hecho concreto es lo que se conoce como posverdad. Las campañas de propaganda y desinformación en la era de la posverdad se apoyan habitualmente en la falta de criterio de la gente para reconocer la veracidad o credibilidad de la información que recibe. (Olmo y Romero, J.A., 2019)

El problema de la desinformación se agrava especialmente con la llegada de las TIC y el desarrollo de internet y las redes sociales en el siglo XXI, que permiten una rápida difusión de la información que recibimos. Esta situación unida a la falta de una educación en un correcto uso de las tecnologías por parte de las personas es la combinación perfecta para que todo tipo de desinformación se propague sin control por todo el mundo.

 

ORIGEN Y MOTIVOS

Hemos nombrado sólo algunos ejemplos de desinformación a lo largo de la historia, y que podemos encontrar de muy diferentes tipos; bulos y noticias falsas, información manipulada, imágenes y vídeos creados con tecnologías como inteligencia artificial o suplantaciones de identidad son algunos ejemplos, pero, sin entrar en detalles de cada uno de ellos, aquí se plantean unas cuestiones importantes: ¿Quién origina la desinformación? Y sobre todo, ¿Cuáles son sus motivos?. Los siguientes ejemplos muestran que la creación de desinformación proviene de numerosas fuentes y sus motivos son muy diversos, siendo principalmente éstos, ideológicos, políticos, militares o económicos, según quién sea el creador de la desinformación. Sin embargo, todos estos motivos tienen como objetivo principal obtener algún beneficio propio o causar daño al adversario. 

PARTIDOS POLÍTICOS

Es habitual sobre todo en campañas electorales que las diferentes formaciones políticas intenten desprestigiar a los adversarios con todo tipo de información manipulada o tratada desde un punto de vista en concreto. El objetivo no es otro que conseguir votos. La misma estrategia se sigue, lamentablemente, a lo largo de las legislaturas. Se difunden informaciones que en la mayoría de ocasiones, lejos de ser veraces, intentan causar el mayor daño posible al contrincante y además consiguen en muchos casos influir en gran medida en la opinión de la ciudadanía, obteniendo así cierto beneficio político.

IDEOLOGÍAS

Diferentes tipos de ideologías y movimientos sociales también suelen hacer uso de desinformación para difundir sus mensajes y sus ideales entre la población. En ocasiones, algunos de estos movimientos incluso pueden guardar cierta relación con algunos partidos políticos, como los extremismos de izquierda y de derecha que a través de noticias falsas, manipuladas y todo tipo de desinformaciones buscan influir en la opinión pública y generar aversión hacia el contrario. 

GOBIERNOS 

Los gobiernos de los estados utilizan todo tipo de tácticas propagandísticas y de desinformación a través de diferentes medios para conseguir sus objetivos estratégicos, militares y políticos. En muchos casos suelen tener gran control sobre los medios de comunicación de titularidad pública y en muchas ocasiones incluso sobre otros medios privados. Como ejemplo, la guerra informativa durante los últimos años entre el gobierno ruso y el ucraniano arroja informaciones totalmente diferentes sobre la autoría de los ataques sufridos por la población civil o los avances conseguidos por cada uno de los bandos.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Antes de difundir cualquier información que recibimos, todos deberíamos contrastar y verificarla. En los medios de comunicación de masas, estas tareas cobran aún mayor importancia si cabe, debido a la gran audiencia que alcanzan. 

Por una parte, de manera individual, es obligación de todo periodista comprobar la veracidad de la información y asegurar la fiabilidad de sus fuentes, de lo contrario pueden perder toda credibilidad. En ocasiones la premura por ser el primero en dar una noticia antes que la competencia, puede llevar al periodista a cometer errores en su actuación como no comprobar la veracidad de los datos que recoge para componer su relato o no recabar toda la información necesaria omitiendo finalmente algún hecho relevante.

Por otra parte, como grupo, la línea editorial o la dirección de un medio de comunicación, sobre todo en grupos privados, en ocasiones puede inclinarse hacia una determinada ideología o afiliación política, de manera que las informaciones que este grupo difunde pueden tener un marcado carácter ideológico o político. El objetivo en este caso, además de ganar audiencia,  es sobre todo influir en la opinión pública en beneficio de dicha ideología o partido político.

En este punto, a modo de ejemplo recordemos las informaciones ofrecidas por TVE tras los atentados de Atocha de 2004 justo una semana antes de las elecciones. TVE a instancias de una dirección de informativos controlada por el gobierno central, se esforzaba en acusar de los atentados a la banda terrorista ETA, cuando finalmente se demostró que habían sido ideados y perpetrados por el terrorismo islamista. La intención de los atentados en plena campaña electoral era provocar un cambio político en el país debido a la entrada de España en la guerra de Irak. Resultado, la población salió en masa a la calle exigiendo respuestas y la verdad por parte del gobierno y de TVE. Aquella campaña de desinformación no obtuvo el resultado esperado y finalmente hubo un cambio político en el país. Aquellos días marcaron un punto de inflexión en la credibilidad de la población hacia las informaciones de los medios de comunicación públicos además de causar posteriormente la destitución de la dirección de informativos del ente público.

EMPRESAS

No suele ser habitual, o al menos, la gente de a pie no nos damos cuenta tan fácilmente, de la desinformación que circula por el entorno empresarial. La competencia desleal que realizan algunas empresas difundiendo información falsa sobre sus competidores puede dañar gravemente la reputación de éstos y por lo tanto sus ventas. 

Es común encontrarnos con bulos sobre alimentos contaminados de marcas concretas, informaciones que finalmente resultan ser falsas, pero han conseguido su objetivo que es desprestigiar la marca y causar daño a la competencia, o la publicación de noticias falsas sobre tratamientos médicos novedosos que pueden hacer crecer las ventas de una compañía farmacéutica. Desinformación que puede ser originada incluso en los propios mercados financieros con la intención de alterar la cotización en bolsa de las empresas, pudiendo así actuar con compras y ventas de acciones de manera deshonesta. (Emprendedores, 2021)

PERSONAS

Mucha gente de manera individual es generadora de desinformación. Ya sea por motivos personales, publicar noticias falsas sobre otros, o querer transmitir sus ideas y opiniones, intentando convencer a aquellos que le rodean. Habitualmente suelen hacerlo a través de las redes sociales que es la forma más rápida de llegar al círculo cercano, y potencialmente a mucha más gente. 

En muchas ocasiones nos encontramos con suplantaciones de identidad, lo que se conoce como phishing,  que en definitiva es un tipo de información falsa cuyo objetivo es meramente delictivo; estafas, robo de datos, etc.

 

FORMAS DE DIFUSIÓN

DIFUSIÓN EN MEDIOS DE COMUNICACIÓN

La pandemia del covid, la situación política, y estos últimos días la tragedia provocada por la DANA, son los temas que más contenido falso han generado. La mayoría de este contenido ha sido distribuido en redes sociales, aunque una gran parte también ha aparecido en medios de comunicación generalistas, sobre todo a que en determinadas situaciones de emergencias y catástrofes, es muy difícil obtener información veraz y de calidad. Aún así la mayoría de la población española considera los medios de comunicación tradicionales, televisión, prensa escrita y radio, como los que difunden información más veraz y contrastada, frente a otros medios digitales como redes sociales o mensajería instantánea. (UTECA y Universidad de Navarra, 2022)

Por otra parte, la falta de confianza hacia el sistema político en España ha generado en los últimos años que las personas pierdan también confianza en los medios de comunicación, sobre todo en los públicos, que finalmente son quienes difunden estas informaciones institucionales ya que “representan” al gobierno. Por ello, tienden a informarse a través de redes sociales, sobre todo de su círculo más cercano, informaciones éstas que en muchos casos son de dudosa credibilidad.

DIFUSIÓN EN REDES SOCIALES

La tecnología digital, el desarrollo de internet y, sobre todo, las redes sociales han propiciado que la creación de contenidos y la velocidad de propagación de la desinformación que nos rodea haya aumentado de manera exponencial. 

El uso incorrecto de estas redes sociales, especialmente por la población más joven, escasamente formada en un correcto pensamiento crítico, sin contrastar ni verificar las informaciones que se comparten, o bien a sabiendas de que dichas informaciones son falsas, constituye uno de los principales problemas de la difusión de desinformación.

Las redes sociales son un medio de comunicación en el que NO EXISTE UN FILTRO que pueda comprobar la veracidad de una información y la fiabilidad de su origen. Están abiertas a la creación de información por parte de todo el mundo y para que pueda ser leída por todo el mundo y no tienen ningún tipo de control o revisión editorial. Esto es lo que las hace especialmente peligrosas para la difusión de bulos, noticias falsas y cualquier tipo de desinformación en general.

EL PROBLEMA DE LA RETROALIMENTACIÓN

El problema se agrava especialmente en estas las redes sociales debido a dos factores principalmente:

  • Los propios algoritmos de recomendaciones de las redes sociales proponen al lector noticias similares a la que en ese momento está leyendo, de la misma manera que al hacer compras de productos en una tienda online, ésta ofrece productos similares. Esto suele guiar al lector de una noticia falsa a leer otra del mismo tema, o de cualquier desinformación a otra similar, tal como comenta Danah Boyd en su ponencia «The fragmentation of truth» en 2019. (Detroit PBS, 2019)
  • Los usuarios comparten la desinformación que reciben la mayoría de veces sin contrastar ni comprobar su veracidad. Esto suele hacerse habitualmente en sistemas de mensajería instantánea y en círculos sociales más cercanos, es decir, se comparte desinformación entre los amigos, que a su vez vuelven a compartirla empeorando así el problema.

 

CONSECUENCIAS PERSONALES Y SOCIALES 

Es evidente que las consecuencias de sufrir desinformación son muy amplias, muy graves y nos afectan a todos, ya sean personas, empresas, instituciones, etc. Cualquier persona expuesta a informaciones incorrectas creará sus propias opiniones, tomará decisiones y actuará muy probablemente de manera errónea con todos los problemas que ello puede crear en sus relaciones sociales, en un entorno laboral o en su vida privada. Además los más jóvenes son más influenciables en este aspecto, y el estar sometidos a desinformación a edades tempranas puede ser muy peligroso para su desarrollo personal posteriormente en edades adultas.

La confianza de los individuos en medios de comunicación, instituciones y en representantes políticos se está viendo cada vez más mermada debido a la enorme cantidad de bulos y noticias falsas que circulan en dichos ámbitos. Todos ellos tienen una gran responsabilidad frente a este problema.

Otra de las consecuencias de la gran cantidad de bulos y noticias falsas a las que estamos sometidos es que esta desinformación es utilizada en muchos casos para fomentar odio hacia determinados colectivos sociales lo que pone en un enorme riesgo la seguridad de todos y agrava especialmente otros problemas sociales como el racismo, la exclusión social o el cambio climático entre muchos otros.

 

CONCLUSIONES 

Como hemos visto el uso de desinformación no es una cosa nueva, pero se ha agravado especialmente en las últimas décadas debido a la aparición de numerosos medios de comunicación y al auge de internet y las redes sociales. En los últimos días de la redacción de este artículo, debido a la DANA que ha afectado gravemente a varias localidades de la provincia de Valencia, hemos sido testigos, o todavía lo somos, de numerosas desinformaciones que alertaban sobre el elevado número de víctimas, o que buscan culpables de lo sucedido entre las diferentes administraciones y los representantes políticos. Esto no hace más que agravar la situación y crear un ambiente de crispación y polarización entre la sociedad.

El gobierno español en su Plan de acción por la democracia (España, Gobierno, 2024) plantea una serie de medidas destinadas a la lucha contra la desinformación tanto en publicaciones oficiales de administraciones como en los propios medios de comunicación tanto públicos como privados, con la intención de conseguir una mayor transparencia y veracidad en la difusión de sus informaciones. Esta misma semana, el gobierno australiano ha anunciado que se plantea la prohibición del acceso a redes sociales para los menores de 16 años. Son solo dos ejemplos que están tomando las administraciones en un intento de luchar contra este problema. Problema que, en mi opinión, podría ser reducido en gran medida si todos hacemos un uso correcto TIC.

Ferrán Adell concluye en su artículo Educar con y para lo digital (Adell, F. 2015) con una reflexión sobre la falta de pensamiento relacional y capacidad de análisis y destaca la importancia del conocimiento de las TIC y su entorno, reflexión que comparto sin duda alguna. Esta escasa formación en el uso adecuado de las tecnologías, es precisamente la causa de que la desinformación que nos rodea nos afecte gravemente y sobre todo, se extienda rápidamente entre los usuarios. Saber analizar, contrastar y verificar la información que recibimos desde cualquier fuente es fundamental para estar protegidos ante una problemática social cada vez más creciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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Título: Fake News y Campañas de Odio hacia Grupos Desfavorecidos Introducción 1.1. Objetivo y motivación del artículo 1.2. Breve descripción de las…
Título: Fake News y Campañas de Odio hacia Grupos Desfavorecidos Introducción 1.1. Objetivo y motivación del artículo 1.2. Breve…

Título: Fake News y Campañas de Odio hacia Grupos Desfavorecidos

Introducción

1.1. Objetivo y motivación del artículo

1.2. Breve descripción de las diferentes secciones del artículo

Contexto de la Desinformación y Fake News

2.1. Caracterización del contexto digital actual

2.2. Problemas asociados a las fake news

2.2.1. Desde la perspectiva de los usuarios

2.2.2. Desde la perspectiva de los medios y creadores de contenido

El Impacto Social de las Fake News

3.1. Breve historia de la desinformación

3.2. Efectos de las fake news en la sociedad

3.3. Casos de campañas de odio provocadas por fake news

Campañas de Odio y Fake News: Causas y Soluciones

4.1. Definición de campañas de odio

4.2. Principales plataformas y mecanismos para la propagación de desinformación

4.3. Ventajas e inconvenientes de las soluciones tecnológicas actuales

4.3.1. Ventajas

4.3.2. Inconvenientes

4.4. Estudios de caso sobre campañas de odio impulsadas por fake news

4.4.1. Motivos para la selección de estos tres casos

4.4.2. Caso 1: La ocupación en España

4.4.3. Caso 2: La crisis de los refugiados en Europa

4.4.4. Caso 3: El movimiento antivacunas y la desinformación sobre la salud pública

Conclusiones

Investigaciones Futuras

Bibliografía


1.1. Objetivo y motivación del artículo


El surgimiento de la tecnología digital en los últimos años ha redefinido la manera de acceder, consumir y compartir información. Si bien esta revolución digital ha permitido una oportunidad para democratizar los medios de comunicación y el acceso a la información, también ha generado un crecimiento descontrolado de noticias falsas, que se difunden a un ritmo sin precedentes en redes sociales y otras plataformas digitales. Las fake news no solo desinforman al público, sino que también tienen un impacto profundo en las sociedades: exacerban divisiones ya existentes y, muy a menudo, potencian campañas de odio que afectan a los grupos más vulnerables.

Este artículo busca entender cómo las fake news incitan al odio contra algunos grupos minoritarios, como inmigrantes, gente de clase baja y colectivos desfavorecidos. El estudio tiene como objetivo señalar las condiciones y causas que hacen posible este fenómeno en el ámbito de la información, impulsado por las tecnologías de difusión, desde los algoritmos de redes sociales hasta los intereses económicos y políticos.

1.2. Breve descripción de las diferentes secciones del artículo

El artículo se estructura en varias partes, cada una dedicada a un aspecto distinto del problema: primero, una descripción general del entorno digital actual y de los problemas relacionados con las fake news, desde la perspectiva tanto de los usuarios como de los medios de comunicación. Luego, se profundiza en el impacto social asociado a las fake news, con un repaso histórico de la desinformación y una mirada a los efectos psicológicos y sociológicos que provoca en la sociedad actual. La tercera sección examina con mayor detalle las campañas de odio que emanan de las fake news y las plataformas y mecanismos que facilitan su difusión. Finalmente, se presentan estudios de caso específicos, como la ocupación en España, la crisis de los refugiados en Europa y el movimiento antivacunas, para ilustrar cómo estos fenómenos han afectado a grupos desfavorecidos.

2. Contexto de la Desinformación y Fake News

2.1. Caracterización del contexto digital actual

El contexto digital actual ha transformado completamente la manera en que las personas consumen y comparten información, brindando acceso a una cantidad inmensa de contenido en redes sociales, medios de comunicación en línea y aplicaciones de mensajería. Esto ha convertido el espacio digital en una plataforma que cualquier persona puede utilizar para compartir información y publicar sin pasar por los procesos editoriales tradicionales que caracterizaban a los medios convencionales. La apertura del acceso a la información ha democratizado el mismo, aportado numerosos beneficios, y, a su vez, desencadenado una explosión de noticias falsas.

Las plataformas digitales, especialmente las redes sociales, están diseñadas de tal manera que otorgan prioridad al contenido que provoca fuertes reacciones emocionales en los usuarios. Es este tipo de contenido el que fomenta un entorno donde las fake news se propagan rápidamente, llegando a menudo a millones de personas antes de ser verificadas o desmentidas. Además, los algoritmos de estas plataformas, por su diseño, crean “burbujas informativas”, en las que la mayoría de los usuarios solo ven contenido que refuerza sus creencias y opiniones previas, lo cual aumenta el riesgo de polarización en la sociedad.

Otra característica crítica del entorno digital actual es el contenido anónimo, donde la difusión de información no puede ser fácilmente atribuida, dificultando la identificación y localización de la fuente de las noticias falsas. Este anonimato permite que grupos con intenciones maliciosas, entre ellos oportunistas políticos y económicos, usen las fake news como herramienta para dirigir la opinión pública hacia agendas interesadas. En este punto, la desinformación se convierte en un arma de influencia que puede moldear el comportamiento humano, polarizar las sociedades y motivar campañas de odio devastadoras.

2.2. Problemas asociados a las fake news

2.2.1. Desde la perspectiva de los usuarios

Desde la perspectiva del usuario, las fake news presentan una serie de problemas importantes. Principalmente, aumentan los desafíos para distinguir entre verdad y falsedad en un entorno saturado de información. Las personas tienden a creer y compartir noticias falsas simplemente porque carecen de una guía confiable o de habilidades de alfabetización digital adecuadas. Esto no solo distorsiona su percepción de la realidad, sino que también favorece la propagación de la desinformación a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería.

Además, las fake news explotan con frecuencia los sesgos cognitivos de las personas, especialmente el sesgo de confirmación, es decir, la tendencia a buscar, interpretar y recordar información que confirme sus prejuicios previos. Los algoritmos de las plataformas digitales refuerzan esta preferencia mostrando contenido alineado con las inclinaciones del usuario, generando así “cámaras de eco” o “burbujas informativas”. En estas cámaras de eco, los usuarios solo ven opiniones e información que refuerzan sus ideas, lo cual contribuye a la polarización y dificulta el diálogo y el entendimiento entre diferentes grupos sociales.

El impacto psicológico también es notable: la exposición continua a noticias alarmantes y negativas puede generar ansiedad, desconfianza y un sentimiento de impotencia. En casos extremos, puede llevar a comportamientos peligrosos, como rechazar medidas de salud pública o adherirse a teorías conspirativas, lo que distancia a los usuarios de las instituciones establecidas.

 

2.2.2. Desde la perspectiva de los medios y creadores de contenido

Para los medios de comunicación y los creadores de contenido, las fake news representan un reto, al menos para aquellos que se preocupan por su veracidad. Por un lado, hay una pérdida de credibilidad y confianza en los medios tradicionales debido a la falta de conexión con el público joven; por otro, el exceso de fake news lleva al público a una especie de «confusión epistemológica», incapaz de distinguir entre verdad y falsedad. Este escepticismo generalizado daña mucho a los medios de comunicación, que ven menguada su capacidad de formar una opinión pública positiva e influyente.

Además, las organizaciones de noticias deben destinar más recursos a autenticar la información y combatir la desinformación. Este proceso de verificación y fact-checking implica costos y consume tiempo, lo cual, a menudo, permite que las fake news superen a las noticias reales en términos de alcance y difusión. En muchos casos, millones de personas ya han visto las noticias falsas antes de que los medios tengan la oportunidad de publicar correcciones o desmentidos.

Esto representa una amenaza profesional no solo para los creadores de contenido independientes, sino para todos los periodistas. Cuando prevalece la desinformación, los trabajos de investigación y reportajes quedan a la sombra de contenidos virales sin base alguna. Este clima de desconfianza y competencia desleal resulta frustrante y es una barrera importante para el periodismo de calidad.

3. El Impacto Social de las Fake News

3.1. Breve historia de la desinformación

La desinformación es un fenómeno antiguo que ha existido en diversas formas a lo largo de la historia y ha servido como herramienta para la manipulación de la opinión pública y el control social. Desde la época de la antigua Roma, donde los rumores podían comprometer a figuras políticas, hasta la propaganda estatal durante los conflictos bélicos, la desinformación ha jugado siempre un papel crucial en la configuración de percepciones y creencias colectivas.

El mejor ejemplo de desinformación fue el uso de propaganda en la Segunda Guerra Mundial. En esa época, tanto el Eje como los Aliados emplearon estrategias de comunicación para influir en la percepción pública y obtener el apoyo de sus poblaciones. Los mensajes se difundieron a través de la prensa escrita, la radio y el cine con el propósito de formar la moral pública, deshumanizar al enemigo y legitimar operaciones militares. Este periodo histórico mostró el poder de los medios de comunicación para influir en las masas y estableció una base para futuras manipulaciones informativas en masa.

Con la popularización de la televisión y, más tarde, de Internet, las formas de desinformación se volvieron más sofisticadas y accesibles. A partir de la explosión de Internet en los años 90, el contenido comenzó a circular en foros y primeros sitios web, aunque de manera muy limitada. Sin embargo, con la aparición de las redes sociales y plataformas de contenido compartido como Facebook, Twitter y YouTube, la situación cambió radicalmente. Estas plataformas permiten que la desinformación fuera generada y difundida directamente por los usuarios, creando una estructura desorganizada a través de la cual las noticias falsas viajaban a velocidades vertiginosas hacia una audiencia masiva.

En la actualidad, la desinformación en el entorno digital se dirige intencionalmente a dimensiones políticas y sociales, salud pública, ciencia y otros temas. Esta proliferación de fake news representa una nueva amenaza para la sociedad, ya que tiende a fomentar la polarización, la pérdida de confianza en las instituciones y, en algunos casos, el aumento de la violencia y el odio hacia ciertos grupos. La historia demuestra que, a pesar de su evolución, la desinformación sigue siendo un fenómeno central en la configuración de la sociedad.

3.2. Efectos de las fake news en la sociedad

Las fake news tienen efectos complejos y profundos en la sociedad, alterando tanto la percepción pública como el comportamiento individual y la cohesión social. Uno de sus impactos más inmediatos es la distorsión de la realidad: al presentar versiones manipuladas o completamente falsas de los hechos, las fake news crean confusión y hacen difícil para el público diferenciar entre información veraz y desinformación. Este fenómeno es especialmente perjudicial cuando trata temas de gran relevancia pública, como la salud, la seguridad y la política, ya que afecta decisiones críticas y genera un clima de incertidumbre.

Otro impacto importante es la polarización social. Las fake news suelen reforzar los sesgos cognitivos de las personas, en especial el sesgo de confirmación, que lleva a los individuos a buscar y aceptar información que respalde sus creencias preexistentes. Al ver sus ideas reforzadas por noticias falsas, los usuarios se vuelven menos tolerantes a opiniones contrarias, lo cual obstaculiza el diálogo y profundiza las divisiones entre distintos grupos. Esta polarización afecta tanto las relaciones personales como la estabilidad social y política, alimentando conflictos y tensiones entre sectores de la sociedad.

Las fake news también debilitan la confianza en las instituciones. La proliferación de información falsa erosiona la credibilidad de los medios, los gobiernos y otras organizaciones, ya que el público empieza a cuestionar la veracidad de toda la información que recibe. Esta pérdida de confianza dificulta el trabajo de las entidades que buscan informar y proteger a la ciudadanía, y reduce la efectividad de campañas de información pública, en especial sobre temas críticos como la salud y la seguridad.

Además, las fake news tienen un impacto psicológico considerable en los individuos. La exposición continua a noticias alarmantes y polarizadoras puede generar ansiedad, estrés y un sentimiento de inseguridad. Las fake news suelen estar diseñadas para provocar emociones fuertes, como el miedo o la indignación, lo que lleva a las personas a adoptar actitudes defensivas o incluso agresivas. En algunos casos, el impacto psicológico es tan grande que algunos llegan a creer en teorías conspirativas o rechazan información confiable, contribuyendo a la desconexión social y a la creación de grupos extremistas.

Las fake news pueden promover actitudes de odio y discriminación hacia ciertos colectivos. A través de campañas de desinformación, se generan estereotipos negativos sobre algunos grupos, alimentando prejuicios y fomentando la intolerancia. Esto puede derivar en la estigmatización y exclusión de minorías, inmigrantes y otros grupos desfavorecidos, afectando la convivencia social y aumentando el riesgo de conflictos y actos de violencia.

En conjunto, estos efectos subrayan la urgencia de enfrentar el problema de las fake news y desarrollar estrategias para mitigar su impacto en la sociedad. La capacidad de estas noticias falsas para influir en el comportamiento humano, polarizar a la sociedad y socavar la confianza en las instituciones representa un desafío significativo para la cohesión y el bienestar social.

3.3. Casos de campañas de odio provocadas por fake news

Las fake news han sido un factor clave en la generación de campañas de odio hacia grupos vulnerables, especialmente cuando los presentan como amenazas o los culpan de problemas sociales.

En España, la desinformación sobre la ocupación de viviendas ha exagerado el problema y ha alimentado el rechazo hacia ciertos grupos, como inmigrantes y personas en situación de pobreza. Noticias falsas en redes sociales y medios digitales han descrito “mafias de ocupas” y ocupaciones violentas, generando miedo y desconfianza en la población. Este tipo de información, muchas veces sin base real, contribuye a la marginalización de personas que viven en ocupaciones debido a la falta de opciones habitacionales, y afecta la convivencia en barrios al fomentar la desconfianza entre vecinos.

La crisis de refugiados en Europa también ha sido terreno fértil para la desinformación. Durante el auge de la crisis migratoria, fake news presentaban a los refugiados como amenazas a la seguridad y a la economía, asociándolos con criminalidad y terrorismo. Esta narrativa negativa impulsó discursos xenófobos y actitudes hostiles, dificultando la integración de los refugiados y polarizando a la sociedad europea. Países como Alemania, Francia e Italia vieron cómo estas campañas de odio tensaban las relaciones internas afectando la convivencia.

Durante la pandemia de COVID-19, las fake news sobre las vacunas alimentaron el movimiento antivacunas, generando desconfianza hacia las autoridades sanitarias y los profesionales de la salud. Se difundieron noticias falsas sobre supuestos peligros de las vacunas y efectos secundarios graves, creando un clima de rechazo hacia quienes promueven la vacunación. Los profesionales de la salud enfrentaron hostilidad y ataques, lo que dificulta su labor y aumentó los riesgos para su seguridad personal. Este caso demuestra cómo la desinformación en temas de salud pública no solo polariza a la sociedad, sino que también tiene un impacto directo en la salud y el bienestar de la población.

Además, la naturaleza de las fake news, diseñadas para manipular emociones y reforzar creencias preexistentes, permite que estos mensajes se propaguen rápidamente, alimentando prejuicios y avivando tensiones sociales. El anonimato y la velocidad de difusión en redes sociales facilitan que la desinformación alcance a millones de personas antes de ser corregida, si es que alguna vez lo es. En muchos casos, la rectificación no logra revertir el daño social y emocional ya causado.

4. Campañas de Odio y Fake News: Causas y Soluciones

4.1. Definición de campañas de odio

Las campañas de odio son acciones coordinadas, organizadas por individuos o grupos, cuyo propósito es promover hostilidad y discriminación contra ciertos colectivos o personas. Estas campañas suelen apoyarse en la desinformación, utilizando estereotipos y prejuicios para manipular la percepción pública y generar rechazo hacia los grupos objetivo. A través de mensajes que apelan a emociones intensas, buscan sembrar miedo, desprecio o desconfianza, debilitando la posición social de esos colectivos y fomentando su exclusión y estigmatización.

En el entorno digital, las fake news se han convertido en una herramienta eficaz para este tipo de campañas, permitiendo alcanzar a grandes audiencias y provocar respuestas emocionales fuertes. Mediante noticias falsas o manipuladas, estas campañas logran distorsionar la realidad y moldear las creencias de los usuarios, presentando al grupo objetivo como una supuesta amenaza para la sociedad. A menudo, relacionan a estos colectivos con problemas como la criminalidad, la pobreza o la inseguridad, reforzando actitudes de intolerancia y rechazo que agravan la división social.

Además, las campañas de odio aprovechan el anonimato y la impunidad que brindan las plataformas digitales. Este anonimato facilita que tanto individuos como grupos difundan mensajes de odio sin temor a consecuencias, permitiendo que estos contenidos se expandan rápidamente y lleguen a una audiencia masiva. La falta de regulación en redes sociales contribuye a que los mensajes de odio se multipliquen sin freno, afectando la percepción pública y profundizando la polarización en la sociedad.

4.2. Principales plataformas y mecanismos para la propagación de desinformación

La propagación de desinformación en el entorno digital se ve potenciada por plataformas y mecanismos que facilitan la rápida y masiva difusión de contenido, especialmente en redes sociales, aplicaciones de mensajería y medios digitales. Estas plataformas permiten que las fake news lleguen a grandes audiencias en poco tiempo, amplificando su impacto y contribuyendo a campañas de odio hacia ciertos grupos.

Redes Sociales: Facebook, Twitter, Instagram y TikTok son algunos de los principales canales de distribución de fake news. La naturaleza viral de estas redes hace que las noticias falsas se compartan rápidamente, a menudo sin ser verificadas. Los algoritmos priorizan el contenido que genera alta interacción, como mensajes emocionales o polarizadores, que suelen estar relacionados con fake news. Esta dinámica crea un ciclo de desinformación, donde las noticias falsas se amplifican, llegando a usuarios que muchas veces no cuestionan la veracidad de la información.

Aplicaciones de Mensajería: Plataformas como WhatsApp, Telegram y Signal también juegan un rol fundamental en la difusión de desinformación. Al ser canales cerrados y privados, permiten que las fake news se compartan en grupos o de forma individual sin supervisión, dificultando el monitoreo y control. En estas aplicaciones, las noticias falsas a menudo circulan como mensajes reenviados o cadenas, lo que les otorga una apariencia de autenticidad que facilita su aceptación y difusión.

Sitios Web y Blogs de Noticias Alternativas: Muchos sitios y blogs que se presentan como “medios alternativos” contribuyen a la propagación de fake news al ofrecer contenido sesgado o falso que apela a los temores y prejuicios de los usuarios. Estos sitios aprovechan la desconfianza hacia los medios tradicionales y atraen audiencias que buscan “otras versiones” de la información. Aunque algunos tienen un alcance limitado, otros logran gran difusión al ser compartidos en redes sociales.

Bots y Cuentas Automatizadas: Los bots, especialmente en plataformas como Twitter, amplifican la desinformación al generar y compartir contenido de manera masiva. Estas cuentas automatizadas crean tendencias artificiales, aumentan la visibilidad de las fake news y generan la impresión de consenso, manipulando así la percepción pública. Al repetir ciertos mensajes constantemente, los bots refuerzan la narrativa de las fake news, lo que puede hacer que los usuarios perciban esta información como verdadera.

Cámaras de Eco y Burbuja Informativa: Los algoritmos de plataformas digitales tienden a mostrar a los usuarios contenido que coincide con sus intereses y creencias previas, creando “cámaras de eco” o “burbujas informativas”. En este entorno, los usuarios ven repetidamente información que refuerza sus opiniones, limitando su exposición a perspectivas distintas. Esta dinámica facilita la aceptación de fake news, ya que los usuarios tienden a confiar en contenido que coincide con sus ideas preexistentes, contribuyendo a la polarización social.

En conjunto, estos mecanismos crean un ambiente ideal para la propagación de desinformación. Las fake news encuentran en estas plataformas canales de distribución efectivos y se benefician de dinámicas que maximizan su alcance e impacto. Esto no solo facilita la difusión de noticias falsas, sino que también complica la tarea de verificación y control, incrementando los desafíos para combatir la desinformación en el entorno digital actual.

 

4.3. Ventajas e inconvenientes de las soluciones tecnológicas actuales

Las soluciones tecnológicas se han convertido en herramientas clave en la lucha contra la desinformación y las fake news. Estas incluyen desde algoritmos de detección automática hasta sistemas de verificación de datos, diseñados para identificar y limitar la difusión de contenido falso en las plataformas digitales. Sin embargo, estas herramientas también enfrentan importantes desafíos y limitaciones que afectan su efectividad en la práctica.

4.3.1. Ventajas

Una de las principales ventajas de las soluciones tecnológicas actuales es su capacidad para detectar desinformación en tiempo real. Con algoritmos de aprendizaje automático e inteligencia artificial, es posible analizar grandes volúmenes de contenido en redes sociales y aplicaciones de mensajería, identificando patrones que suelen estar asociados a las fake news. Esto permite que la desinformación se identifique de manera temprana, reduciendo su impacto antes de que se vuelva viral.

Además, la tecnología ha facilitado el desarrollo de plataformas de verificación de datos, como FactCheck.org y Snopes, que permiten a los usuarios comprobar la veracidad de la información que consumen. Estas plataformas no solo brindan una fuente confiable para validar noticias, sino que también educan al público en habilidades de alfabetización digital, ayudándoles a reconocer las características de las fake news.

Otra ventaja importante es el uso de etiquetas de advertencia en redes sociales, como las implementadas por Twitter y Facebook, que alertan a los usuarios sobre contenido posiblemente falso o engañoso. Estas etiquetas fomentan una actitud de escepticismo antes de interactuar con el contenido, lo que disminuye la probabilidad de que se comparta desinformación. Este enfoque es particularmente útil para frenar la difusión de fake news en tiempo real, evitando que el contenido engañoso se propague masivamente antes de ser verificado.

Finalmente, las soluciones tecnológicas han promovido la colaboración entre plataformas y organizaciones de fact-checking. Varias empresas tecnológicas han establecido alianzas con organismos de verificación, trabajando en conjunto para identificar y reducir el alcance de la desinformación en tiempo real. Esta colaboración permite aprovechar recursos y conocimientos compartidos, optimizando la eficacia de las estrategias contra las fake news.

 

4.3.2. Inconvenientes

Aunque las soluciones tecnológicas tienen muchas ventajas, también presentan inconvenientes importantes. Los algoritmos de detección, por ejemplo, no siempre logran identificar el contexto y, a veces, etiquetan como falsa información que es precisa o satírica. Este tipo de errores puede reducir la confianza de los usuarios en las herramientas de verificación. Además, los sistemas de detección automática suelen ser vulnerables a nuevas estrategias de desinformación que burlan los algoritmos adaptándose rápidamente a sus patrones de detección.

Otro inconveniente es la falta de transparencia en los procesos de verificación de las plataformas. Los usuarios no siempre saben cómo se decide que un contenido es etiquetado como falso o engañoso, lo que puede generar desconfianza hacia las empresas tecnológicas y sus intenciones. Además, el etiquetado de contenido también puede ser percibido como una forma de censura, lo cual polariza aún más a ciertos grupos que ven estas medidas como ataques a la libertad de expresión.

Por último, las soluciones tecnológicas no abordan el problema de fondo de la desinformación: la predisposición de los usuarios a creer en contenido que refuerza sus prejuicios. Sin una educación sólida en alfabetización digital y pensamiento crítico, las fake news seguirán siendo un problema, ya que las personas continuarán compartiendo información falsa que coincide con sus creencias, sin importar las advertencias tecnológicas.

 

4.4. Estudios de caso sobre campañas de odio impulsadas por fake news

Las campañas de odio alimentadas por fake news representan una amenaza considerable para la cohesión social y los derechos de los grupos más vulnerables. En esta sección, se analizan tres casos representativos que ilustran cómo la desinformación puede manipular la percepción pública y fomentar actitudes hostiles y discriminatorias. Estos casos fueron seleccionados por su relevancia social y su capacidad para mostrar los efectos negativos de las fake news en contextos diversos pero igualmente dañinos.

4.4.1. Motivos para la selección de estos tres casos

La selección de los casos, la ocupación en España, la crisis de los refugiados en Europa y el movimiento antivacunas, se basa en tres criterios clave: la diversidad de contextos sociales, el impacto directo en grupos vulnerables y la relevancia global de cada situación.

Variedad de contextos sociales: Cada caso aborda una problemática distinta, lo que permite analizar cómo las fake news y las campañas de odio afectan diferentes áreas de la vida social y económica. La desinformación sobre la ocupación en España está relacionada con la vivienda y la seguridad, mientras que la crisis de los refugiados en Europa se centra en la migración y la integración social, y el movimiento antivacunas toca aspectos de salud pública. Esta diversidad muestra que las fake news tienen el potencial de influir en distintos ámbitos, generando tensiones y conflictos en sectores variados.

Impacto directo en grupos vulnerables: Los tres casos afectan a colectivos en situación de vulnerabilidad. En el caso de la ocupación en España, las personas en exclusión social son estigmatizadas y marginadas; en la crisis de los refugiados, los inmigrantes y solicitantes de asilo son demonizados y percibidos como una amenaza; y en el movimiento antivacunas, tanto los profesionales de la salud como quienes promueven la vacunación son blanco de campañas de odio y rechazo. Estos ejemplos evidencian cómo las fake news intensifican los desafíos que enfrentan estos grupos, complicando su inclusión social y su acceso a derechos fundamentales.

Relevancia global: Aunque algunos de estos casos tienen un impacto más fuerte en ciertas regiones, todos son temas de interés a nivel internacional. La crisis de los refugiados afecta a numerosos países y genera preocupación global, la desinformación sobre ocupación en España es un tema que resuena en otras naciones con problemas de vivienda, y el movimiento antivacunas es un fenómeno que se ha extendido por todo el mundo, especialmente desde el inicio de la pandemia de COVID-19. La relevancia global de estos casos permite entender cómo las campañas de odio impulsadas por fake news pueden tener efectos similares en diferentes sociedades y contextos.

En conjunto, estos casos ilustran el alcance y las consecuencias de las fake news cuando se usan para alimentar campañas de odio. A través de la manipulación y distorsión de la realidad, la desinformación no solo estigmatiza a grupos específicos, sino que también socava los principios de inclusión y convivencia en las sociedades modernas.

4.4.2. Caso 1: La ocupación en España

La ocupación en España, o la entrada en propiedades sin consentimiento del propietario, ha sido objeto de una intensa campaña de desinformación en los últimos años. Las fake news han distorsionado la percepción pública, presentando a los ocupantes como una «amenaza» para la seguridad y asociándolos con «mafias» organizadas que despojan a familias de sus hogares o causan problemas sociales y económicos. Aunque existen algunos casos de ocupación problemática, muchas de estas historias exageran o carecen de sustento, creando un clima de pánico social.

Este tipo de desinformación ha tenido efectos tangibles en la sociedad. Por un lado, ha incrementado el rechazo hacia colectivos vulnerables, especialmente inmigrantes y familias sin recursos, que recurren a la ocupación como último recurso por la falta de acceso a vivienda asequible. Por otro lado, el miedo y la indignación han impulsado propuestas de políticas más restrictivas y leyes de desalojo más duras, complicando la situación para quienes realmente necesitan ayuda habitacional.

Además, la percepción negativa generada ha afectado la convivencia en barrios donde existen ocupaciones, aumentando la desconfianza y las tensiones entre vecinos. Este caso ilustra cómo las fake news pueden tergiversar problemas sociales complejos, manipulando la percepción pública y fomentando campañas de odio que dificultan la integración social y el desarrollo de políticas inclusivas.

4.4.3. Caso 2: La crisis de los refugiados en Europa

La crisis de los refugiados en Europa, que alcanzó su punto álgido en 2015 con la llegada masiva de personas desplazadas de Siria, Afganistán e Irak, ha sido acompañada de una oleada de desinformación y campañas de odio en muchos países. Las fake news han jugado un papel clave al presentar a los refugiados como una amenaza para la seguridad, la cultura y la economía de las naciones receptoras. En redes sociales y medios digitales, se difundieron noticias falsas que vinculaban a los refugiados con el terrorismo o afirmaban que aumentarían la criminalidad y recibirían beneficios en detrimento de los ciudadanos locales. Estas afirmaciones, a menudo infundadas o exageradas, fomentaron el miedo y el rechazo hacia los refugiados, intensificando los prejuicios y creando un ambiente de hostilidad.

La desinformación ha tenido efectos tangibles. En varios países europeos, el rechazo hacia los refugiados se tradujo en discursos xenófobos y el surgimiento de movimientos políticos que promueven políticas restrictivas de inmigración y asilo. Este clima de desconfianza y rechazo ha dificultado la integración de los refugiados, enfrentándolos a actitudes hostiles y barreras sociales que complican su adaptación.

Además, la desinformación ha polarizado a la sociedad europea, generando divisiones entre quienes apoyan la acogida de refugiados y quienes los ven como una amenaza. Esta polarización ha provocado tensiones políticas y sociales, afectando la cohesión social. En algunos casos, las campañas de odio impulsadas por fake news han derivado en actos de violencia y vandalismo contra centros de acogida y comunidades de refugiados, poniendo en riesgo la seguridad de personas vulnerables.

4.4.4. Caso 3: El movimiento antivacunas y la desinformación sobre la salud pública

El movimiento antivacunas es un claro ejemplo de cómo las fake news y la desinformación pueden tener graves consecuencias en la salud pública. Este fenómeno ha ganado fuerza en los últimos años, especialmente durante la pandemia de COVID-19, cuando una ola de noticias falsas sobre las vacunas generó desconfianza hacia las autoridades sanitarias y disminuyó la confianza en la vacunación como medida preventiva. Esta desinformación no solo afectó las vacunas contra el COVID-19, sino que también despertó dudas sobre otras vacunas, poniendo en riesgo la salud colectiva.

Las fake news en torno al movimiento antivacunas abarcan desde teorías conspirativas sobre microchips en vacunas hasta historias de efectos secundarios graves sin evidencia científica. A través de plataformas como Facebook, Twitter, YouTube y aplicaciones de mensajería, estos mensajes alarmistas alcanzan a un público amplio, muchas veces incapaz de verificar la información. Esta desinformación, diseñada para provocar miedo e incertidumbre, ha impulsado el rechazo hacia las vacunas.

El impacto de esta desinformación es significativo. La negativa de ciertos grupos a vacunarse ha reducido las tasas de inmunización en algunos países, facilitando la propagación de enfermedades prevenibles y poniendo en peligro tanto a quienes no se vacunan como a aquellos que dependen de la inmunidad colectiva. Además, los profesionales de la salud han sido blanco de campañas de odio y acoso por su apoyo a la vacunación, lo que ha complicado su trabajo y frenado la difusión de información científica confiable.

Por último, la desinformación ha tenido efectos psicológicos, generando ansiedad y desconfianza hacia los sistemas de salud. El movimiento antivacunas ha creado una subcultura de rechazo a la ciencia, promoviendo alternativas sin fundamento que pueden ser peligrosas. Esto ha polarizado a la sociedad, dificultando la implementación de estrategias de prevención y control de enfermedades.

5. Conclusiones

La propagación de fake news y campañas de odio en el entorno digital plantea uno de los desafíos más serios para la sociedad actual, afectando áreas tan diversas como la seguridad, la cohesión social y la salud pública. Este artículo ha mostrado cómo la desinformación puede manipular la percepción pública, polarizar a la sociedad y, en casos extremos, incitar al rechazo y la hostilidad hacia grupos desfavorecidos y vulnerables. Los casos de la ocupación en España, la crisis de los refugiados en Europa y el movimiento antivacunas ilustran el poder de las fake news para generar miedo y rechazo hacia ciertos colectivos, obstaculizando su integración y dificultando su acceso a derechos fundamentales.

Uno de los aspectos más alarmantes de las fake news es su capacidad para influir en el comportamiento y las decisiones de las personas, aprovechando la estructura y el funcionamiento de las plataformas digitales. Redes sociales, aplicaciones de mensajería y sitios de noticias alternativas se han convertido en canales de difusión masiva de desinformación, permitiendo que las fake news alcancen a un público amplio en muy poco tiempo. Los algoritmos de estas plataformas, diseñados para maximizar la interacción, tienden a priorizar contenido sensacionalista y polarizador, creando un ciclo en el que la desinformación se propaga de forma exponencial y afecta tanto a la opinión pública como a la estabilidad social.

Los efectos de las fake news no se limitan a la percepción individual; también minan la confianza en las instituciones y en los medios de comunicación, debilitando los lazos sociales y fomentando la desconfianza entre distintos sectores de la sociedad. Además, la polarización que resulta de este fenómeno dificulta el diálogo y la convivencia pacífica, aumentando las tensiones y el riesgo de conflicto en temas sensibles, como la inmigración, la salud pública y el acceso a la vivienda. Estos efectos subrayan la urgencia de implementar estrategias efectivas que aborden tanto la raíz tecnológica de la desinformación como los factores culturales y sociales que la favorecen.

En conclusión, las fake news representan una amenaza considerable para la cohesión social y la seguridad de los colectivos más vulnerables. Combatir este problema requiere un enfoque integral que combine soluciones tecnológicas, como el desarrollo de algoritmos de detección y verificación, con políticas educativas que promuevan la alfabetización digital y el pensamiento crítico. A medida que el impacto de las fake news continúa creciendo, es esencial que la sociedad reconozca su potencial destructivo y trabaje colectivamente en construir un entorno informativo más seguro y confiable. Esto no solo ayudará a reducir el impacto de la desinformación, sino que también contribuirá a una sociedad más justa, inclusiva y resiliente.

6. Investigaciones Futuras

El estudio de las fake news y su impacto social es un campo en constante desarrollo que requiere más investigación para entender mejor sus efectos y diseñar soluciones efectivas. Aunque este artículo ha analizado cómo la desinformación y las campañas de odio afectan a grupos vulnerables y fomentan la polarización social, existen muchas áreas que aún necesitan exploración para crear estrategias que respondan a los cambios tecnológicos y culturales actuales.

Para empezar, es crucial profundizar en el funcionamiento de los algoritmos de redes sociales y su papel en la difusión de las fake news. Entender cómo estas plataformas priorizan ciertos contenidos y cómo sus algoritmos refuerzan burbujas informativas y cámaras de eco permitirá crear sistemas de moderación y recomendación que reduzcan la propagación de desinformación sin caer en la censura. Las investigaciones futuras podrían enfocarse en el desarrollo de algoritmos más transparentes y éticos que no solo detecten fake news, sino que también promuevan la exposición a contenido diverso y de calidad.

Otro campo de estudio importante es el impacto psicológico de la desinformación en los individuos. Aunque se sabe que las fake news pueden generar ansiedad, miedo y rechazo, aún falta investigar cómo estos efectos se desarrollan a largo plazo y cómo impactan a diferentes grupos demográficos. Estudios adicionales podrían examinar los efectos de la exposición continua a desinformación en la salud mental y el bienestar de los usuarios, así como explorar intervenciones para mitigar estos impactos negativos.

La alfabetización digital y el desarrollo del pensamiento crítico también son esenciales para el futuro. Crear programas educativos que ayuden a los usuarios a identificar y evaluar la veracidad de la información es fundamental para reducir la vulnerabilidad frente a las fake news. Las futuras investigaciones podrían analizar la efectividad de distintos métodos pedagógicos para fomentar habilidades de verificación de información, adaptando estos programas a diferentes edades, entornos y niveles de familiaridad con la tecnología.

Finalmente, dada la naturaleza global de la desinformación, es importante investigar cómo afecta a distintas culturas y contextos. Las fake news no impactan a todas las sociedades de la misma manera; factores políticos, culturales y socioeconómicos influyen en cómo se manifiesta la desinformación en cada región. Comprender estas diferencias permitirá diseñar soluciones adaptadas y culturalmente sensibles que respeten las particularidades de cada contexto.

En conclusión, el estudio de las fake news y sus efectos sociales requiere una perspectiva multidisciplinaria que combine tecnología, psicología, educación y sociología. A medida que el entorno digital evoluciona, la investigación en estas áreas será crucial para enfrentar el desafío de la desinformación y construir una sociedad más informada, resiliente y cohesionada.

 

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https://www.atalayar.com/opinion/elena-contreras-saura/paseo-historia-desinformacion-operacion-confianza/20220127140504136115.html

https://uchile.cl/noticias/188632/fake-news-el-peligro-de-la-desinformacion-y-su-impacto

https://elestimulo.com/de-interes/2022-09-16/fake-news-como-afectan-las-noticias-falsas-a-la-sociedad/

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https://www.huffingtonpost.es/entry/okupacion-problema-real-espana_es_5f44d87ac5b6c00d03b3c0fc.html

https://www.france24.com/es/20200909-migrantes-crisis-refugiados-2015-europa

https://www.nationalgeographic.es/derechos-humanos/2019/01/en-tierra-de-nadie-el-retrato-migrante-de-la-crisis-humanitaria-en-europa

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https://www.infobae.com/def/2021/09/25/movimientos-antivacunas-como-circulan-en-redes-sociales-las-teorias-conspirativas-y-las-fake-news/

https://www.cear.es/destacados/noticias-falsas-refugiados/

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6836946/

https://www.publico.es/politica/juez-tumbado-bulo-okupas-he-tenido-caso-persona-volver-casa-encontrara-ocupada.html

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Añado documento. Tareas a realizar 1) Continuar con la compilación de recursos informativos relevantes. 2) Revisión y actualización de índice y abstract entregados por la actividad anterior. 3) Creación de una bibliografía que recoja las fuentes de información utilizadas. 4) Inclusión de recursos gráficos. 5) Redacción del artículo. 6) Revisión ortotipográfica y de comprensión del artículo. Entregables 1) Artículo crítico y reflexivo sobre la problemática elegida. 2) Bibliografía / Compendio de recursos y fuentes usadas.   MontseMaqueda PEC2 Entrega de…
Añado documento. Tareas a realizar 1) Continuar con la compilación de recursos informativos relevantes. 2) Revisión y actualización de…

Añado documento.

Tareas a realizar

1) Continuar con la compilación de recursos informativos relevantes.
2) Revisión y actualización de índice y abstract entregados por la actividad anterior.
3) Creación de una bibliografía que recoja las fuentes de información utilizadas.
4) Inclusión de recursos gráficos.
5) Redacción del artículo.
6) Revisión ortotipográfica y de comprensión del artículo.


Entregables

1) Artículo crítico y reflexivo sobre la problemática elegida.

2) Bibliografía / Compendio de recursos y fuentes usadas.

 

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